u Majestad el Rey que viajó acompañado por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Alfonos Morán, fue recibido a su llegada por el presidente de Aragón y presidente de turno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido; la presidenta de las Cortes de Aragón, Violeta Barba; la delegada del Gobierno en la Comunidad Autónoma de Aragón, María Carmen Sánchez y el alcalde de Torla-Ordesa, Miguel Villacampa.
Don Felipe se dirigió al salón de actos, donde tras recibir el saludo de los miembros de la Comisión para la conmemoración del centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido e integrantes operativos, se dió inicio a la reunión de trabajo.
Posteriormente, Su Majestad el Rey se trasladó a "la Pradera de Ordesa", allí recibió por parte del presidente de Aragón un bastón de montaña que lleva una plaquita numerada como símbolo de los seis árboles que se plantaron hace un siglo con ocasión de la inauguración del Parque Nacional. A continuación, Don Felipe descubrió una placa conmemorativa del Centenario del Parque Nacional.
Su Majestad el Rey realizó un recorrido a pie por la senda de la Pradera.
Seguidamente, Don Felipe visitó las instalaciones de antiguo Parador de Ordesa, que está siendo impulsado en un proyecto de transformación como centro de investigación sobre el Parque.
Para finalizar, Don Felipe mantuvo un encuentro con miembros de la corporación municipal de Torla y los alcaldes de la Comarca del Sobrarbe.
El Parque Nacional de Ordesa fue uno de los pioneros en España, junto con el de Covadonga, hoy Picos de Europa. En 1982, se ampliaron los límites del Parque Nacional del Valle de Ordesa, con la incorporación del Cañón de Añisclo, la Garganta de Escuaín, la cabecera del valle de Pineta y el macizo de Monte Perdido.
El hoy llamado Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se encuentra en la comarca de Sobrarbe (Huesca) e integra en su área a Torla-Ordesa, Fanlo, Puértolas, Tella-Sin, Bielsa y Broto, ya en su zona periférica. El Parque acoge 15.696 hectáreas más otras 19.196 de Zona Periférica de Protección.
Además, 31.000 hectáreas del macizo montañoso calcáreo de Monte Perdido, entre España y Francia, forman parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Y el Parque Nacional está incluido en el Programa MaB (Hombre y Biosfera) de la UNESCO dentro de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, y es así mismo parte importante de la Red Natura 2000 (ZEPA y LIC) de la Unión Europea.
El Parque forma parte de la Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos y cuenta con el Diploma del Consejo Europeo a la Conservación de la Naturaleza en su mayor categoría, la A, que ha sido renovado recientemente. Ordesa y Monte Perdido tiene aprobado un Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG).
Desde 2006, la gestión del Parque Nacional es asumida por el Gobierno de Aragón, que impulsa en este 2018 los actos de conmemoración del Centenario, con un programa conformado por más de 80 actuaciones. El evento está declarado como Acontecimiento de Excepcional Interés Público para 2018 y 2019. La empresa pública SARGA es el órgano gestor del Centenario, en el que también participan el Organismo Autónomo Parques Nacionales, del Ministerio para la Transición Ecológica, y el Ministerio de Hacienda.
Cien años desde la primera Ley de Parques Nacionales
Impulsada por el Marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal y Bernardo de Quirós, en 1916 se promulgó en nuestro país la primera ley del mundo de Parques Nacionales, que permitiría dos años más tarde la protección bajo esta figura de prestigio a la Montaña de Covadonga -actualmente Parque Nacional de los Picos de Europa- y al Valle de Ordesa -actualmente de Ordesa y Monte Perdido-.
La primera Ley de Parques Nacionales establecía, a través de sus tres únicos artículos, un sistema de conservación planteado como una garantía para su disfrute por las generaciones venideras, de manera compatible con su disfrute por las actuales. Y a lo largo de estos cien años, la gestión de nuestros parques nacionales ha aunado conservación y disfrute, impulsando el desarrollo del territorio en el que se asientan junto a la mejora de las condiciones de vida de la población que los habita.